Según mi carta natal, tengo a Venus en Tauro…
La diosa romana del amor. Una figura sensual y atrayente que invita a reflexionar sobre el placer y los vínculos. Aquí, en la imagen que destaqué para esta entrada, está representada junto a Cupido, obra de 1626 de Artemisia Gentileschi.
Recién acabo de descubrir esta obra de arte gracias a que aparece en un primer plano del corto “La voz humana” (2020) de Pedro Almodóvar. De hecho, sugiero ver el corto una segunda vez para centrarse solamente en las obras de arte y elementos de la cultura pop, incluyendo diseños de alta costura por Balenciaga.
En esta adaptación de la obra de Cocteau, Almodóvar es fiel a su ya famosa paleta de colores en donde toman protagonismo el rojo encendido – que me encanta -, el azul o el verde, en una mezcla de colores primarios que encajan perfecto con el tono histriónico de muchas de sus obras.
Tilda Swinton, un personaje en sí misma, da vida al personaje de la mujer que se enfrasca en un monólogo acerca de su relación (tóxica, claro) con el que aparentemente se está convirtiendo en su ex amante.
Hay una serie de planos en donde se aprecia un claro contraste entre la figura de Swinton y la figura de la plácida Venus de la pintura. Y me hizo pensar en eso de “Venus y la forma de amar” que había leído en esa interpretación de carta natal que tenía guardada por allí.
La mujer – que así aparece en los créditos, simplemente Woman – empieza en un despliegue de elegancia y pulcritud en su aspecto, en un ambiente que parece más una galería de arte que un hogar, y en un claro conflicto existencial entre lo que siente y lo que puede expresar. La mujer sufre de desamor, de abandono, de falta de interés del amante, de quién solamente se muestran objetos que denotan qué tipo de hombre es: alguien que se viste elegante, con objetos finos y caros, tal como ella es, aparentemente.
Sin embargo, hacia el desenlace del corto, la mujer es otra completamente distinta en su aspecto, se libera en un acto de destrucción de ese vínculo y se marcha, determinada en seguir su camino dejando atrás esa ruptura. ¿Había estado fingiendo entonces ser quien no era?
Además de la imagen que la mujer quiere proyectar, está lo más importante: lo que ha mermado en su esencia estando en esa relación. La paz que había perdido, completamente contraria a la imagen de la Venus que descansa sensualmente.
Terminé el corto y pensé en mi carta natal, tratando de recordar eso de la forma de amar. Resalto textualmente: “…nos revela algo sobre nuestra necesidad de armonía, nuestra vida amorosa y nuestra capacidad de devoción. También las bellas artes y el canto, así como nuestro sentido de la estética, se relacionan con Venus, que representa el poder del hombre de dar, gracias a sus sentimientos, un valor y un sentido esencial a sus experiencias…”, y ya propiamente de su posición en mi carta “[Lucy] expresa su afecto de forma tierna y sensual…”.
Me encantan las obras que me conmueven e invitan a reflexionar, en este caso, tanto a través del corto como de la pintura.
Un diálogo entre Almodóvar y Gentileschi posible solo por el arte.

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